Anunciemos la reconciliación con la Divinidad: ¡El camino de la Salvación está a nuestra disposición y a disposición de todes!!! La Divinidad amorosa siempre espera nuestro regreso en la devoción sincera y los honestos actos de justicia, como ha clamado Joel 2:12-18.
Así nos enseña Jesús en Marcos 6:1-6.16-18 a orar y ayunar sin hipocresías ni ostentación, sino en la intimidad de Dios Padre-Madre.
No es fácil aceptar esas palabras de Pablo a la comunidad de Corinto hoy en día, en medio de la desconfianza hacia las instituciones y los sistemas democráticos, en la desesperación en la que han sumido a los pueblos, los poderosos.
La ceniza que marca nuestra frente procede de guerras genocidas y desiguales, de las deportaciones y desplazamientos, de bloqueos e intervenciones, de discriminaciones, de la tierra yerma por el extraccionismo y la explotación sin medida.
Sin embargo, en Pablo no hay ingenuidad: sus exhortaciones están dirigidas a la comunidad de Corinto, que sufre realidades sociales y políticas, tanto o más difíciles que las nuestras. Y están avaladas por el propio seguimiento del apóstol y su experiencia personal de persecución y padecimientos.
Pablo nos hace llegar la esperanza en que hoy, aquí y ahora, podemos hacer un cambio rotundo, aceptando la radicalidad del proyecto salvífico de Dios, porque Jesús nos hizo libres, rompió nuestra atadura con el pecado, nos liberó de toda condena, nos habilitó para buscar con alegría una vida nueva, a buscar la justicia de Dios en este mundo.
Pablo renueva el llamado a ofrecer reconciliación plena a todas las personas, también a opresores y perseguidores invitándoles al arrepentimiento, al seguimiento, anunciado en hechos y palabras, el amor de Dios para todes y cada une de sus hijes, sin ninguna exclusión ni diferencias.
Pastor Norberto D'Amico
Oremos:
Gracias Divinidad amorosa, por tu fidelidad y tu disposición a recibirnos una y otra vez, cuando llegamos con corazón sincero a tu presencia. Renueva nuestra vida y nuestras fuerzas para ponerlas al servicio de tu proyecto radical de salvación, sanación y liberación para este mundo. En la tribulación, no dejes que nuestra esperanza se diluya. Danos siempre la certeza de tu amor inclusivo, de ser embajadores/as de tu reino, aquí y ahora. Y siempre.
En el nombre de Jesús.
Amén.

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